Llamadas. Y no de teléfono, ni de pie de página. Llamadas a una puerta, a una vida, a un amigo, a un desconocido. Muchas veces no nos paramos a pensar lo que significa tocar a un timbre, a un portero automático o a un llamador de hierro o bronce. Llamar: decir "aquí estoy", preguntar "¿estás en casa?". Llamar es decirle al otro que, tras la puerta, hay una persona, que puede haber un amigo...
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